martes, 24 de marzo de 2009

MaChIsMo


El machismo es el conjunto de actitudes y prácticas sexistas vejatorias u ofensivas llevadas a cabo contra las mujeres.
El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de actitudes discriminatorias contra las mujeres y contra hombres cuyo comportamiento no es adecuadamente "masculino" a los ojos de la persona machista.
Tradicionalmente el machismo ha estado asociado a la jerarquización y subordinación de los roles familiares en favor de la mayor comodidad y bienestar de los hombres. En ese sentido, se considera que es machista asignar el trabajo más reconocido o menos fatigoso para los hombres sin un criterio ecuánime ni justificado. También es parte del machismo el uso de cualquier tipo de violencia contra las mujeres con el fin de mantener un control emocional o jerárquico sobre ellas. De hecho, el machismo es considerado como una forma de coacción no necesariamente física, sino psicológica, siendo esta forma de expresión protectora una discriminación, ya que se ven subestimadas las capacidades de las mujeres alegando una mayor debilidad. El machismo, asimismo, castiga cualquier comportamiento femenino en los varones, lo que es la base de la homofobia.
El machismo es considerado una opresión hacia el sexo femenino y una de las más importantes lacras sociales, según el movimiento feminista. A menudo está entre las causas de la violencia doméstica, también llamada violencia machista.
En América Latina, hay autores que identifican el machismo con la "otra cara de lo marianismo".

DiFeReNcIaS sExUaLeS


La homosexualidad es una orientación sexual y se define como la interacción o atracción sexual, emocional, sentimental y afectiva hacia individuos del mismo sexo. Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa igual y no, como alguno creería, derivado del sustantivo latino homo, que quiere decir hombre) y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sexual y/o sentimental entre personas del mismo sexo, incluido el lesbianismo. El término gay, que en inglés clásico significa alegre, suele emplearse para referirse a los hombres homosexuales, y el término lesbiana para referirse a las mujeres. Desde 1973 la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo, la situación legal y social de la gente que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas.


El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny y el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing popularizó el concepto en 1886. Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso estudio y debate: inicialmente se catalogó como una enfermedad, trastorno o patología que había que curar, pero actualmente se entiende como parte integral necesaria para comprender la biología, psicología, política, genética, historia y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos.

lunes, 23 de marzo de 2009

AmOr Y sExUaLiDaD

La orientación sexual o inclinación sexual se refiere al objeto de los deseos eróticos y/o amorosos de un sujeto, como una manifestación más en el conjunto de su sexualidad. Forma parte de los conceptos construidos por escuelas derivadas del psicoanálisis.Preferencia sexual es un término similar, pero hace hincapié en la fluidez del deseo sexual y lo utilizan mayoritariamente quienes opinan que no puede hablarse de una orientación sexual fija o definida desde una edad temprana.
La orientación sexual se clasifica casi siempre en función del sexo de la o de las personas deseadas en relación con el del sujeto:


heterosexual (hacia el sexo opuesto)

homosexual (hacia el mismo sexo)

bisexual (hacia ambos sexos)

asexual (falta de orientación sexual)

pansexual (hacia todo o todos, incluyendo inclinación a las personas con ambigüedad sexual, transexuales/transgéneros, y hermafroditas)


Se debate el origen genético o social de la orientación sexual. No se han encontrado indicios de que exista una orientación sexual independiente de las circunstancias sociales; así, podemos suponer que existe una impulsividad heterosexual en una parte significativa de la población, igual que en el reino animal. En el caso del hombre ésta estaría más o menos predispuesta por socialización, mientras que cabría hablar de instinto en el caso de los animales. Sin embargo, en biología se considera que el ser humano también actúa sujeto a los instintos.Pero la hipótesis persistente de una predisposición genética eventual queda controvertida por la dificultad de poder explicar esto por un proceso de selección natural.
La orientación sexual, sea su origen innato o adquirido, se atribuye a sensaciones y conceptos personales, tanto vividos como imaginados; el comportamiento sexual de una persona puede ser diferente a su orientación. Así, por ejemplo, la abstinencia sexual no resulta siempre de una orientación sexual.

SaLuD y CuIdAdO dE uNo MiSmO

Nuestro cuerpo es un mecanismo valioso que nos permite estar en contacto con otras personas y con todos fenómenos que se presentan en la naturaleza. Si no fuera por nuestros sentidos, no tendríamos la posibilidad de recibir los estímulos y la información que nos enriquecen todos los días. Por eso es vital propiciar la buena salud de nuestro organismo.
Aunque en la actualidad se habla mucho de estar en forma y saludable, muchos de los métodos que la mercadotecnia nos ofrece para esto fines son engañosos o proporciona solo una buena salud aparente. Se ha generado la idea de que alguien saludable es alguien delgado (muy delgado), lo que se asocia también con la belleza. Entonces, con tal de alcanzar estos parámetros socialmente aceptados, se pone en riesgo la salud, por paradójico que parezca. No siempre una persona delgada es una persona sana.
Seguramente has oído hablar de enfermedades como la anorexia o la bulimia, las cuales afectan a hombres y a mujeres de todas las edades, aunque particularmente se presente en personas jóvenes. Estas enfermedades son difíciles de tratar y curar, ya que afectan aspectos tanto físicos como psicológicos de las personas y se necesitan varios especialistas para superarlas con resultados favorables. Estas prácticas se han vuelto tan comunes que se han convertido en un problema complejo a nivel nacional e internacional.
En el otro extremo encontramos también un serio problema de obesidad en varios países, sobre todo en Estados Unidos. En México también se observa que los hábitos alimenticios y la falta de actividad física están generando una gran cantidad de personas con problemas de sobrepeso y obesidad, con las consecuentes enfermedades relacionadas: diabetes, enfermedades cardiacas, problemas renales o circulatorios, etc.
Los adolescentes son particularmente vulnerables este tipo de problemas, ya que en su afán de ser aceptados socialmente suelen probar de todo con tal de cumplir con lo que los medios de comunicación establecen como lo que está de moda. Pero es justamente en esta etapa cuando el cuerpo sufre grandes cambios y cuando se deben prestar cuidados especiales para que el desarrollo se dé satisfactoriamente y así tener un cuerpo saludable al llegar a la adultez.
Por esto, las dietas sin supervisión médica y los tratamientos milagrosos pueden provocar grandes problemas de salud, e incluso afecciones psicológicas, ya que el deseo de cumplir con lo que la publicidad muestra como bello o saludable puede llevar hasta la obsesión o a la depresión al no ver los resultados esperados.

martes, 3 de marzo de 2009

DeReChOs HuMaNoS y DiGnIdAd PeRsOnAl

Partiendo de algunas curiosidades semánticas sobre lo que es la “persona” y “dignidad” se estudia el exito y crisis de la dignidad personal, la “hypostasis” y “substancia”. Como la filosofia cristiana da un paso de gigante y como ahora continúa el mayor reduccionismo de la historia, cuando la existencia humana necesita de “permiso” a causa de la cadencia totalitaria del materialismo, que cae en un paradójico “humanismo ateo”, desde un pueblerinismo cientifista.
La palabra castellana “persona” viene del adjetivo latino personus, que significa resonante; personare equivale a “sonar fuerte”, hacerse oír. Lo cual parece relacionar esta palabra con la griega prósopon, que significaba “cara” y también “máscara” (trágica o cómica) que se ponían los actores de teatro, y -a la vez que les disfrazaba del personaje que representaban-, les servía de amplificador de la voz. La concavidad de la máscara reforzaba la voz, ocultaba al actor y por medio de la máscara el actor también “re-presentaba” un personaje. Para los griegos, pues, “prósopon” no tenía el sentido que nosotros le damos a la palabra “persona”. Rara vez alude a persona en los textos filosóficos griegos, donde, por lo demás, aparece con escasa frecuencia.


Entre los presocráticos, prósopon quiere decir “cara”, “rostro”, e incluso se dice de la faz de Helios, el Sol. En Platón, también significa “rostro”. Aristóteles habla largamente del “prósopon” (cara) y sus partes (nariz, orejas, etc.); también se refiere con el mismo término a la cara de la luna; y en algún lugar advierte -al margen del uso común de la palabra- que “prósopon” se debe decir sólo del hombre; el pez o el buey no tienen “prosopón” (rostro), sino lo que nosotros podríamos denominar, por ejemplo, “jeta”. El “rostro” refleja un ser superior al del que sólo tiene “jeta”. Entre nosotros suele decirse que “el rostro es el espejo del alma”.
Pues bien, aunque los orígenes de la palabra “persona” no se refieren a lo que hoy entendemos por tal, es cierto que siempre ha sugerido alguna realidad por alguna razón excelente o superior. En latín, la voz “personare” indica un sonido que posee la fuerza necesaria para sobresalir. No es de maravillar que la palabra “persona” acabe por significar de modo eficaz lo más sobresaliente que hay en el universo: el ser inteligente, con entendimiento racional.

De otra parte, la palabra “dignidad” significa también, fundamental y primariamente, “preeminencia”, “excelencia” (excellere, destacar). Digno es aquello por lo que algo destaca entre otros seres, en razón del valor que le es propio. De aquí que, en rigor, hablar de “dignidad de la persona” resulta un pleonasmo, o se trata quizá de una redundancia intencionada, para resaltar o subrayar la altura del rango que ocupa este tipo de seres en el orden del universo. “Digno” es aquello que debe ser tratado con “respeto”, es decir, “con miramiento” (respectus), con veneración.

DeReChOs HuMaNoS

Uno de los desafíos de los derechos humanos es el de encontrar caminos para defender su universalidad en beneficio de todos los seres humanos, con respeto, al mismo tiempo, de su diversidad.
Como señaló Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de Naciones Unidas, cuando se desarrolló la Conferencia de Viena: "Si bien los derechos humanos son comunes a todos los miembros de la sociedad internacional y todo el mundo se reconoce en su naturaleza, cada era cultural puede tener su forma particular de contribuir a la aplicación de esos derechos. Los derechos humanos, vistos a escala universal, nos plantean la dialéctica más exigente: la dialéctica de la identidad y de la alteridad, del "yo" y del "otro". Nos enseñan que somos a la vez idénticos y diferentes... Como proceso de síntesis, los derechos humanos son, por su misma naturaleza, derechos en evolución. Quiero decir con esto que tienen a la vez por objeto expresar mandamientos inmutables y enunciar un momento de la conciencia histórica. Así pues, son, a un tiempo, absolutos y puntuales".
Las principales características que se les atribuyen son:
Inherentes: Porque son innatos a todos los seres humanos sin distinción alguna, pues se asume que nacemos con ellos. Por tanto, estos derechos no dependen de un reconocimiento por parte del Estado.
Universales: Por cuanto se extienden a todo el género humano en todo tiempo y lugar; por tanto, no pueden invocarse diferencias culturales, sociales o políticas como excusa para su desconocimiento o aplicación parcial.
Absolutos: Porque su respeto se puede reclamar indistintamente a cualquier persona o autoridad.
Inalienables: Por ser irrenunciables, al pertenecer en forma indisoluble a la esencia misma del ser humano; no pueden ni deben separarse de la persona y, en tal virtud, no pueden trasmitirse o renunciar a los mismos, bajo ningún título.


Inviolables: Porque ninguna persona o autoridad puede actuar legítimamente en contra de ellos, salvo las justas limitaciones que puedan imponerse de acuerdo con las exigencias del bien común de la sociedad.
Imprescriptibles: Porque no se pierden por el transcurso del tiempo, independientemente de sí se hace uso de ellos o no.


Indisolubles: Porque forman un conjunto inseparable de derechos. Todos deben ser ejercidos en su contenido esencial, al tener igual grado de importancia.


Indivisibles: Porque no tiene jerarquía entre sí, es decir, no se permite poner unos por encima de otros ni menos sacrificar un tipo de derecho en menoscabo de otro.


Irreversibles: Porque todo derecho formalmente reconocido como inherente a la persona humana queda irrevocablemente integrado a la categoría de derecho humano, categoría que en el futuro no puede perderse.


Progresivos: Porque dado el carácter evolutivo de los derechos, en la historia de la humanidad, es posible que en el futuro se extienda la categoría de derecho humano a otros derechos que en el pasado no se reconocían como tales o aparezcan otros que en su momento se vean como necesarios a la dignidad humana y, por tanto, inherentes a toda persona.


Es importante tener presente la relación de interdependencia existente entre los Derechos Humanos, es decir, que la vigencia de unos es precondición para la plena realización de los otros, de forma tal que la violación o desconocimiento de alguno de ellos termina por afectar otros derechos. Sería el caso, por ejemplo, el del derecho a la libertad de reunión y asociación y el de libertad sindical, no podría asumirse el respeto del primero si existiera imposibilidad de constituir sindicatos y viceversa.

HeDoNiSmO



El Hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Las dos escuelas clásicas del hedonismo son la escuela cirenaica y los epicúreos.
El Hedonismo es una teoría moral que constituye al placer (hedoné) en bien último o supremo fin de la vida humana. Un grupo de teorías morales, tanto en la Antigüedad como en la Edad Moderna, han supuesto que el fin último o bien supremo del hombre se identifica con el placer y la felicidad. Según estos estudios, todo cuanto el hombre hace o intenta, tiene siempre valor de medio para otra cosa: solo el placer es buscado por sí mismo, y a la obtención del placer se encaminan, en definitiva, todos los demás esfuerzos.
Bajo el término general de hedonismo se ha tendido a agrupar a diversos pensadores separados, en realidad, por notables diferencias. En sentido estricto se define como hedonismo toda doctrina que considera el placer (hedoné en griego) como fin supremo de la vida.
Sin embargo, la propia amtigüedad del concepto de placer hace que tal afirmación pueda realizarse desde muy distintas perspectivas. Se distinguen básicamente dos formas de hedonismo, el ético y el psicológico. Una acertada definición del primero la ofreció Richard Brant, uno de los filósofos modernos que mayor atención dedicaron a este tema, quien afirmó que una cosa es intrínsecamente deseable (indeseable) si y sólo si es placentera (no placentera).